La Isla Desconocida: Espacio Peruano - Colombiano para la Investigación y la Creación
By Huitaca on Mar 3, 2011 | In Vínculos de Interés para Huitaca
Link: http://laisladesconocidateatro.blogspot.com/
"La Isla Desconocida Teatro es una agrupación colombiana-peruana dedicada a la investigación y creación en las artes escénicas, que viene desde el 2003 compartiendo el talento obtenido en más de 10 años de vida artística de sus integrantes. Tienen como motivación principal explotar el lenguaje urbano de las prácticas culturales de ciudades latinoamericanas como la nuestra".
En medio de la tormenta... El Telon se corre para la Denuncia
By Huitaca on Feb 26, 2011 | In Diarios de Campo y Entrevistas | 1 feedback »
Sol Suleydy Gaitán P.
Bogotá, Mayo de 2007
Cuando me dieron la noticia de que nos iban a apoyar en el montaje de una obra dentro de un proceso de fortalecimiento de nuestro accionar artístico como grupo de mujeres que con una lectura de género veníamos trabajando desde el teatro y los títeres, me sentí complacida y esperanzada… hacía mucho tiempo que veníamos intentando, tocando puertas para adquirir elementos de mayor formación profesional en aras a cualificar nuestra labor y obviamente, cumplir nuestro sueño de avanzar en un proceso de mayor consolidación artística, pues hasta el momento, a excepción de un trabajo de formación que habíamos realizado en el 2004 con el Fondo de Desarrollo Local de Ciudad Bolívar del que emanó nuestra primera obra “Aquí fue Troya” bajo la labor de enseñanza y dirección de Adelaida Corredor, habíamos trabajado empíricamente desde lo que observábamos y pensábamos debía ser una puesta de teatro.
Así fue como junto con otras de las Huitacas nos decidimos a aceptar la propuesta de trabajar con Rafael Giraldo “Paletas”.
En principio, nos planeamos para construir una propuesta teatral alrededor del tema y situación de violencia sexual dentro del conflicto armado. Aspiración que correspondía a nuestros objetivos como organización que nos asumimos feminista, y también a los propios del proyecto en el que se enmarcaba el proceso que la Corporación Colombiana de Teatro emprendía con nosotras: Mujeres Arte y Parte en la Paz de Colombia!!!
Así fue como entonces acordamos trabajar dos días en la semana empezando desde febrero del 2006, en los que con Paletas desarrollamos una rutina que comprendía momentos de calentamiento, de reflexión sobre la situación del país y de dialogo sobre el tema que como Grupo queríamos trabajar; rutinas que además eran enriquecidas con el quehacer que continuábamos sosteniendo en Ciudad Bolívar y dentro de expresiones del movimiento de mujeres en pro de la difusión, reivindicación y defensa de los derechos de las mujeres.
Si bien es cierto que desde el momento que iniciamos, empezamos a sortear dificultades de tiempo para cumplir puntualmente con las jornadas, también es innegable que hasta finales del mes de abril es que realmente las Huitacas y Paletas nos enfrentamos a una grave crisis en el proceso. En efecto, el 21 de marzo del mismo año desparece en inmediaciones del Parque Nacional Jaime Enrique Gómez, padre de Diana, una de nuestras compañeras integrantes de HUITACA.
Este hecho nos generó a la mayor parte de integrantes una serie de emociones y sentimientos tales como miedo, rabia, impotencia, dolor y tristeza aguda entre otros, que de alguna manera paralizaron la dinámica que traíamos en todos los sentidos. Aunque por obvias razones Diana fue la directamente afectada, varias de las Huitacas entramos en una sensación de desesperanza tal, que nada a excepción de las marchas que se convocaban por la exigibilidad al respeto de la vida y la libertad de Jaime, nos alentaba.
Sensación que se agudizó cuando el 23 de abril fueron hallados sus restos evidenciándose lo que ya la familia, amistades y defensores de derechos humanos venían denunciando: Jaime era otra víctima de crímenes de Estado!!!
Las preguntas que empezaron a rondarnos entonces fueron muchas: ¿por qué otro desaparecido? ¿Otro torturado? ¿Otro asesinado por pensar diferente? Preguntas a las que yo agregaba otras… ¿por qué lo que hacemos no sirve para nada? ¿Para qué tanta marcha, eventos, acciones, discursos,…si no paran de desaparecer, torturar, matar? ¿Para qué tantos años construyendo y llevando a cabo planes y más planes dizque por la defensa de los derechos humanos si una vez más, se ha acabado con una vida?!!!
Preguntas y más preguntas que nos llevaban a sentir rabia no sólo por quienes se llevaron directamente a Jaime, sino por aquellos otros incluyéndonos nosotras, que en nombre de la “paz” y los “derechos humanos” nos la pasamos discursiando, construyendo conceptos y más conceptos que no hacen más que ampliar la cantidad de palabras y frases de cajón que enriquecen la jerga propia onegeizada del movimiento social por la paz. Construyendo y mercantilizando miles de proyectos que a lo largo y ancho del país se mueven diariamente bajo el supuesto de que serán las “varitas mágicas” o “fórmulas” que traerán la paz a la tierra colombiana cuando en realidad, poco logran aportar a los cambios significativos que se pretenden tener.
Tanta rabia que llegamos a pensar en no caminar más, en detener nuestro paso como Grupo y como activistas, en no seguir construyendo caminos porque nuestros pasos dejaban de tener sentido… o por lo menos para mí que se suponía debía motivar a las demás. El fuego se había apagado en nuestro interior!
Así, en medio de esta realidad, Paletas intentaba sostener el proceso. Nos acompañaba, hablaba con todas y con cada una, contaba historias similares en las que la esperanza era lo último que se había perdido… pero nada… solo las lágrimas y los gestos de pánico y rencor se veían en nuestros cuerpos. Gestos que empezando el mes de mayo, se tornaron en palabras seguidas de silencios y luego más palabras con las que nos resistíamos a la impunidad que cínicamente se instalaba por parte de las autoridades y los medios de comunicación. No queríamos continuar atragantadas, callar, dejar de hablar… por lo menos entre nosotras.
Necesidad que afortunadamente Paletas supo identificar, y frente a la cual, se decidió invitarnos, y hasta cierto modo presionarnos a hablar y hablar a través del papel. Así fue como la mayoría plasmamos nuestros diversos sentires y pensamientos logrando encontrar una manera de transfigurarlos en la propuesta del libreto inicial de La Denuncia donde además se introdujeron los escritos o reflexiones propias de Diana que aún no volvía a compartir con nosotras el montaje de la obra, del seguimiento e indagaciones que hacíamos frente al cubrimiento del hecho por parte de los medios de comunicación, y la información que la familia y allegados de Jaime circulaban permanentemente por email acerca de las investigaciones, procedimientos y versiones derivadas de las autoridades competentes.
Motivadas con la idea de tener un guión inicial, volvimos a encontrarnos la mayoría de Huitacas dos días en la semana, retomando las rutinas de ejercicios y diálogos alrededor de nuestros escritos, y obviamente, de la propuesta argumental de dicha obra. Poco a poco como el Ave Fénix, encendimos las cenizas del fuego que sentimos apagado encontrándonos y conspirando nuevamente como Grupo. Fuego que ardió más fuerte cuando al proceso se reincorporara Diana alentada con la idea de que el montaje fuera una exigencia a la memoria y a la verdad, también Ana María luego de su regreso de Ecuador donde se hallaba adelantando una especialización.
La esperanza entonces volvió a encarnarse en nuestros cuerpos bajo la idea efectivamente de lograr mediante una puesta en escena, contrarrestar el olvido que la impunidad busca instaurar; hacer la denuncia para entre otras, rescatar la memoria de un pueblo que debe dejar de ser ignorante de su historia.
Así y con la apuesta de estrenarla el 20 de octubre a manera de acto conmemorativo para Jaime en su día de cumpleaños, empezamos los ensayos y consecuentes ajustes que identificábamos necesarios mediante el juego y el diálogo constante. Ajustes que además se derivaron de las reflexiones inspiradoras de las presentaciones de prueba que hicimos frente a los demás grupos del Proyecto Magdalena.
Se llegó el día anhelado y nuestra ansiedad así mismo crecía. La Denuncia de Huitaca como finalmente la llamamos fue estrenada el día señalado en la sala Seki Sano con el lleno más que total. Nuestra aparición se hizo por fin concreta luego de que en tras escena esperáramos ansiosas el momento de salir al escenario. Todas nos mirábamos y nos abrazábamos sintiendo que el corazón se nos salía del pecho… allí estábamos denunciando!!!
Posteriormente en el mismo año, nos presentamos en el marco del Festival del Proyecto Magdalena con dos funciones; una en la sala Seki Sano y la otra en el auditorio de Chiminigagua en Bosa. También en la localidad del Sumapaz en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, y en el Festival Mujeres en Escena en una sala de teatro comunitario del barrio La Alquería.
Funciones todas, acompañadas de foros que nos hemos lanzado a realizar con el público bajo el propósito de afianzar mayormente nuestra propuesta de sembrar con La Denuncia la necesidad de búsqueda de la verdad y recuperación de la memoria.
Así pues, creo que La Denuncia ha sido expuesta a aproximadamente 600 personas. Los públicos indudablemente han sido distintos: mujeres y hombres amantes o por lo menos curiosos del teatro, jóvenes, educadores, estudiantes, campesinos, líderes comunitarios, servidores públicos, sindicalistas, defensores de derechos humanos y académicos.
Algunos, poco se atreven a opinar o preguntar, tal vez porque en el momento el silencio dice más que milpalabras; otros, se extienden en elogios y reconocimientos a nuestra labor destacando tanto la presencia de Diana en la obra como nuestra determinación por impedir la sombra del mutismo cómplice de la impunidad; y unos pocos como los del Sumapáz y el barrio La Alquería van mucho más allá, planteando reflexiones que nos llevan no sólo a las integrantes del Grupo sino a todos y todas las presentes, a pensar decididamente en el deber ciudadano que tenemos de aportar desde la cotidianidad a una vida en comunidad sin inequidades, injusticias, violencias, hambres ni complicidades con los poderes dominantes y excluyentes que por tanto tiempo han dañado nuestro país. A recapacitar sobre la imperiosa obligación de no “comer entero”!!!
Deber ciudadano que para mí –y creo que para varias de mis compañeras– es posible cumplirlo trabajando consecuentemente día a día desde nuestros hogares, cuadras, barrios, grupos… procurando no sólo el bienestar propio sino el de mi vecina y vecino, respetando el sentido que tiene la vida y desde éste, rescatar el derecho a la diferencia y a la controversia porque es justamente desde éstas que la vida se hace interesante y progresiva. Es hallar y sino existe, construir la manera de concertar desde el respeto, la comprensión, la solidaridad y el reconocimiento.
Indudablemente, existen en nuestro país tantas y tan múltiples problemáticas de tipo estructural que a primera vista se nos sale de las manos, sin embargo, quedarnos como simples espectadores indiferentes a lo que sucede porque no “podemos cambiarlas” o en su defecto, sumarnos acriticamente a masas que repiten indistintamente discursos y acciones que de tanto repetirlas se nos vuelven vacías, no puede ser el aporte que hagamos al proyecto de construcción de nación que queremos.
Así pues, construir la paz es posible desde mi cuerpo y mi proyecto vital!!! Y qué más chévere que el teatro para reconstruir y construir permanentemente mis posturas, mis anhelos, mis pensamientos, mis hechos!!!
Cuerpos e Identidades Seduciendonos en el Juego
By Huitaca on Feb 23, 2011 | In Diarios de Campo y Entrevistas
“Otro Domingo, otra reunión… silencio no más que silencio en el salón, mientras afuera la lluvia caía incesantemente sobre las calles concurridas, como de costumbre por las mujeres, hombres, jóvenes, niños y niñas de la zona que aprovechaban las tardes dominicales para salir de compras al sector comercial del Lucero Bajo, próximo a la casa que Huitaca habitaba desde hacía 3 años atrás en Ciudad Bolívar.
De pronto, Ana gritó… ¡un juego, hagamos un juego!! Mujeres y varones nos miramos. “¡Claro, un juego, algo así como Buscando el Tesoro!!” dije. “Así, si creo que logremos tratar los temas porque de lo contrario, ninguno va a querer hacer nada aparte de disfrutar la piscina”, dijo Miller. Todos y todas reímos complacidos, no había sido un error haber convocado una salida a La Vega para abordar el tema de los derechos de las mujeres y la identidad de género.
Entonces numerosas imágenes vinieron a mi cabeza. Tan solo mes y medio atrás, Huitaca como organización de base feminista popular, habíamos tomado la decisión de emprender una campaña por la prevención de las violencias de género y especialmente violencias contra las mujeres, preocupadas por la situación de permisividad e incluso indiferencia de hombres y mujeres frente al incremento de esta realidad en la localidad.
“¡Eso, que su identidad sea el tesoro!! dijo emocionado Juan Carlos, sacándome de mis pensamientos. – yo me encargo con Zulay de preparar las pistas – expresó Gisella, - y yo puedo con Harvey reforzar la convocatoria – exclamó Yazmín.
Cómo había sido posible que minutos atrás hubiéramos dudado de nuestra decisión de fundamentar la metodología en lo lúdico, lo artístico, el juego. De hecho, las tertulias con cine-foro en pantalla gigante y con canelazo, habían logrado despertar el interés y la respuesta positiva de mujeres y hombres de la zona, quienes no paraban de llamar para confirmar su asistencia en la salida pedagógica que les habíamos prometido. Así pasaron tres domingos más, preparando con gusto y expectativa nuestra salida.
El bus llegó y pronto se llenó con las risas, las bromas, las ilusiones de mujeres y hombres que por fin sentían la alegría de salir de Bogotá e incluso de la localidad. El sol brillaba como hacía mucho tiempo no lo hacía, y las ansias de llegar hicieron del camino un anticipo a los obstáculos y trampas que más tarde iban a experimentar jugando al tesoro buscar.
Por fin llegamos, y prontamente nos encontramos corriendo por entre distintas islas de nuestro juego: cuerpo, género, crianza, roles, sexualidad e identidad se convirtieron una a una en las metas que cada minuto impulsaban a nuestros equipos humanos a reflexionar, cuestionar, indagar vivencias, afirmar y/o a transformar imaginarios, actitudes y comportamientos de su personalidad y corporeidad.
El tesoro estaba cerca y la expectativa crecía, la de ellos y ellas que recreaban en su mente miles de conjeturas de lo que podrían ganar, y de Huitaca que nos inquietábamos ante la inminencia del momento crucial. “¡Llegamos, llegamos!! gritaron al unísono los primeros dos grupos que llegaron, uno de hombres y el otro de mujeres. – Hagan una fila – les recomendaba Edwin y Luz Dary, “a su tesoro, Sol Suleydy les llevará”.
Y efectivamente, ante cada participante el tesoro se reveló: “Tu tesoro es tu cuerpo, eres tú, no tienes por qué buscarlo en otro lugar, tú lo vives”. Sorpresa, regocijo, silencio, risas… llenaron los rostros de las mujeres y los varones que uno a uno desfilaron al espejo de cuerpo entero, testigo de su reencuentro.
Un domingo después estábamos jugando otra vez con globos, stickers, carteles, cintas, trajes pitos, títeres; rostros regocijados nos acompañaban nuevamente en este 25 de noviembre, en que conmemorábamos el Día de la no violencia contra las mujeres.
Nos había funcionado la metodología, nos había logrado seducir la lúdica, el arte, el juego y no solo a las mujeres y a los hombres que habíamos articulado y comprometido, también a quienes encarnamos Huitaca, la luz de esperanza que por fin empieza a brillar, el sueño se hace realidad.
Violencias contra las mujeres una realidad que duele
By Huitaca on Feb 23, 2011 | In Revista Virtual del Colectivo Huitaca | Send feedback »
Por Sol Suleydy Gaitán[1]
El Contexto… Una Realidad que Duele
En Colombia, las mujeres desde su niñez se enfrentan diariamente a la violación recurrente y sistemática de sus derechos fundamentales, ya sea por la aplicación del modelo capitalista que convierte a todas las personas en potenciales clientes dentro de la lógica del mercado, por el cada vez mayor traslado a las mujeres de la responsabilidad estatal de las funciones sociales, o porque la situación de conflicto armado termina por supeditarlos a un último lugar, agudizando la situación de pobreza femenina entre la pobreza.
Todo lo anterior, indiscutiblemente es enrarecido por la cultura patriarcal que se haya arraigada en el país, especialmente en los sectores populares tales como la localidad 19 o de Ciudad Bolívar ubicada en la ciudad de Bogotá, en los que se reflejan marcadas y múltiples violencias contra las mujeres. Así pues, esta situación permanece con el temor y vergüenza que sienten las mujeres para denunciar por el esquema moralista y patriarcal que sobrevive en estas comunidades, y que sin duda alcanza a permear el sistema de justicia, manteniéndose crueles actos que arremeten contra la vida, la integridad y la dignidad de las mismas.
En efecto, lo anterior responde en gran medida a las prácticas de socialización y los modelos de comportamiento a los que han sido expuestos mujeres y hombres desde la infancia; pautas de crianza que continúan incidiendo para que el poder sea asumido de forma inequitativa de los unos sobre las otras, evidenciándose en todas las experiencias vitales, incluso las corporales. Y es que las relaciones de poder entre los géneros responden a una lógica patriarcal presente en todo ámbito humano, instaurando a su paso, relaciones de iniquidad y opresión en lo económico, social, político y cultural, que reviste a los hombres de poder para decidir sobre aspectos esenciales de la vida de las mujeres, y frente al cual, éstas asumen un rol de subordinadas.
Es indudable que tal sometimiento ha estado instaurado históricamente a través del cuerpo desde el que se ha ocupado por parte de las mujeres, distintas situaciones de entrega, sacrificio o renuncia aún en contra de su deseo a diferencia de las propias de autodeterminación que asumen los hombres. Ciertamente, las mujeres viven su cuerpo como un territorio adecuado y presto a la exhibición, al deseo, a la vivencia y dominio de otros; por consiguiente, éste debe ser cuidado, limpiado, acicalado y moldeado permanentemente para estar preparado a la hora de ser requerido por aquellos otros (individuos, instituciones, y/o concepciones) que le demandan entrega y sometimiento. Concepto desde el cual, se concibe el maltrato, mutilación y violencia sobre toda corporeidad femenina, por cuanto su vivencia continuamente es amenazada en la calle, el hogar, el trabajo, la escuela, el medio de comunicación, y demás espacios de interacción con otros y otras.
Así entonces, las mujeres viven sorteando la carga moral e intromisión de la sociedad frente a su derecho de autodeterminar su corporeidad, enfrentando además de los altos índices de violencia doméstica, violencia sexual que afecta sus condiciones de salud y por ende, el ejercicio de su derecho a la salud plena. De hecho, las mujeres en Colombia afrontan diariamente situaciones que ponen en riesgo su vida tales como la alta tasa de mortalidad materna, el aumento de ITS y VIH/SIDA, la falta de servicios de atención integral para adolescentes, el aumento del porcentaje de embarazos no planeado, y la alta mortalidad de mujeres por cáncer de cuello uterino, entre otras.
Todo lo anterior, pone de manifiesto que el estado colombiano en materia de promoción y garantía de los derechos humanos, y fundamentalmente de los derechos sexuales y reproductivos, tiene serias y grandes deficiencias aún a pesar de los avances que se han tenido.
Los DSR… Una Apuesta por Asumir
En razón de lo expuesto, es que se hace necesario desde un enfoque de derechos humanos, el abordaje abierto e integral de la ciudadanía sexual y reproductiva a partir de la niñez y la juventud, con el fin de promover y garantizar su desarrollo saludable y placentero, reconociendo y respetando la singularidad y colectividad que caracterizan al ser humano.
Es importante recuperar el sentido y poder del cuerpo como primer territorio identitario del sujeto -principalmente femenino-; el bien-estar corporal a partir de la palabra, el hacer, el sentir. Esto deberia ser una apuesta impostergable para movimientos sociales, feministas y masculinistas, y también para organismos del Estado que de manera efectiva, procuren acciones de protección y promoción a los derechos sexuales y reproductivos.
Para ello, se hace indispensable reconocer que cada ser humano vive y siente su cuerpo de manera distinta, acorde a las condiciones o garantías que haya tenido y tenga a su mano de respeto a la integridad, seguridad y libertad como derechos humanos que debe gozar en cada instante de su vida.
En efecto, todo proceso que se pretenda adelantar alrededor de la promoción, ejercicio y defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos, requiere de concebir que el poder debe partir no solo de la subjetividad que la persona edifica en su cotidianidad, sino y fundamentalmente, de la vivencia soberana de su corporeidad y vida sexual en relación a las condiciones como ejerce tales derechos, incluyendo las propias de la identidad de genero.
La soberanía sobre el primer territorio que se habita y que corresponde al cuerpo, depende del ejercicio del derecho a la autodeterminación. Nadie puede acceder o intervenir en él sin el pleno consentimiento de su dueña o dueño. Autodeterminación que exige decantar cómo circula y media el poder entre los géneros.
Así pues, se hace imprescindible activar todos los esfuerzos que sean necesarios para la promoción, defensa, ejercicio y protección de los Derechos Sexuales y Reproductivos, puesto que vivir a plenitud y soberanía cuerpo e identidad, hace parte de los derechos humanos. Igualmente, es necesario edificar nuevas concepciones de poder soportadas en el establecimiento de relaciones socioculturales democráticas emancipadoras del poder que a cada persona como sujeta de derechos, debiera corresponder.
Una Propuesta… Un Enfoque y un Quehacer Pedagógico
En el caso del Colectivo Huitaca, se ha pretendido poner en circulación un mensaje generador de conciencia crítica y respuesta activa, frente a los Derechos Sexuales y Reproductivos; esto, mediante el intercambio de saberes, experiencias y conocimientos de niñas y mujeres adolescentes y jóvenes de la localidad de Ciudad Bolívar, con el proposito de promover transformaciones en su cotidianidad a partir del reconocimiento y apropiación de su corporeidad. Todo en aras a motivar la vivencia de sus cuerpos y a través de ellos, del goce de sus derechos como un ejercicio efectivo de ciudadanía, empoderamiento, transformación y validación de su ser social y político. Así mismo, se ha buscado incentivar la defensa de los Derechos Sexuales y Reproductivos como una acción individual y colectiva que requiere relaciones cotidianas de respeto, equidad e igualdad entre los géneros.
En consecuencia, se han venido realizando procesos de sensibilización, formación y movilización a través de talleres como estrategia que permite la vivencia, reflexión y conceptualización desde el aprender haciendo de manera horizontal, y de actividades artístico culturales (teatro, danza y títeres) considerándolas excelentes herramientas metodológicas para trabajar el tema con población infantil y juvenil por cuanto abre grandes posibilidades de intercambio, movimiento, reflexión y acción a través del cuerpo, la imaginación y la fantasía, facilitando la des-estructuración de preconcepciones y prevenciones que en las niñas y mujeres se hayan presentes.
El teatro, los títeres, la danza y el dibujo entre otras expresiones artísticas y/o lúdicas, son escenarios tácitos de empoderamiento ciudadano y empoderamiento sexual y reproductivo, para mujeres que al reconocerse de manera integral como sujetas, dueñas de sus cuerpos, y por ende, de sus voces, gestos y movimientos femeninos, asumen mayor sentido de sus identidades, corporeidades, sexualidades y conocimientos.
El cuerpo en escena entra a ser medio y lugar de percepción, adquiriendo para las niñas y las mujeres jóvenes, un doble sentido. Ciertamente, el cuerpo se convierte en territorio escénico expuesto a la mirada de sí mismas, pero también de otros y de otras. Relación que a través de lo artístico, cobra nuevos sentidos para las chicas, que desde sus ciudadanías deciden con mayor autoridad, cómo sentir, vivir, proteger y amar sus cuerpos en pleno ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos.
Así pues, en consecuencia, se espera que al final de dichos procesos, se haya logrado generar en cada participante, niña y joven, la necesidad e interés de incorporar a su cotidianidad el ejercicio de sus Derechos Sexuales y Reproductivos logrando descubrir y reconocer sus cuerpos e identidades para sentirlos y gozarlos plenamente sin prejuicios, miedos o estereotipos; de igual modo, incentivar el desarrollo de actividades cuyo objeto sea la promoción y defensa de estos derechos en tanto propuestas generadoras de relaciones fundamentadas en los derechos humanos que garanticen una vida plena sin violencias entre hombres y mujeres.
De las cosas buenas y las cosas malas
By Huitaca on Feb 14, 2011 | In Revista Virtual del Colectivo Huitaca
Ese no es Igual
…Desde que tengo memoria…Tengo conocimiento de Huitaca…
El conocimiento es algo que he ido adquiriendo con el tiempo, también algo que he construido, algo que he leído, robado, o visto…Pero, si de alguna forma el conocimiento hace parte de mi, parte de la instrucción de alguien más.
Es innegable que diariamente, desde que nacemos, somos influenciados por personas, así con el tiempo terminamos oyendo lo que aquellas personas oyen, viendo lo que ven, hablando lo que hablan, deseando lo que desean…y de alguna manera (por poco que parezca) siendo como ellos son.
En la instrucción de mi vida, un gran libro que aún no termino de leer, pude haber elegido cualquier página, la que hubiera querido…Pero en esta elección fui fuertemente influenciado por dos factores: El Exterior y el Interior.
El factor exterior es el más conocido, todo el mundo lo ve, lo siente, lo saborea y lo escucha…Es el factor de la calle, el colegio, los amigos-as, los vicios, los deseos equívocos, la felicidad efímera, la violencia, la televisión y sus mil formas de corrupción, la radio y sus mensajes ocultos en el reggueton, y del decir “No” a la diferencia. Es ese factor presionante, aplastante, el factor que camina de la mano contigo mucho más tiempo que el factor interno.
El factor interno, es aquel que tenemos en nuestra casa, el que nos enseñan... Para mí, como para todos-as, fue mi familia, una familia tan tradicional como la de todo el mundo, pero, con cambios que se fueron dando a partir de que mi madre entrara a ser parte en la creación de Huitaca.
A partir de este momento, en el que mi madre ya no fue más una persona tan ignorante de la situación real, de las opciones y las otras corrientes del viento, como lo fuera cualquier mujer con la que tropiezas en un sector tan popular como Ciudad Bolívar, este factor interno empezó a pesar fuertemente en mi por parte de Sol Suleydy Gaitán como la columna principal y básica del grupo y Huitaca ya en sí, como el colectivo que todos-as conocemos.
Entonces, como en una extraña batalla, los dos factores empezaron a luchar uno contra el otro y como premio obtendrían un aliado más de alguno de los dos bandos.
Fue entonces cuando comencé a ver que las princesas se quedaron encerradas en la torres de la ignorancia, que los dragones, a pesar de no escupir fuego, insultaban fuertemente, que los príncipes azules a veces también le dejaban azules los ojos a sus princesas, que los reyes desaparecían a su pueblo, que el ejercito no peleaba por la libertad y la democracia sino por la sangre y el egocentrismo, que el dinero no compró el amor que tanto desee, que la cocina es un magnifico lugar que no solo merecen las mujeres, que lavando la ropa se pueden ejercitar los brazos y la espalda, que tal vez Dios… no es hombre, que las mujeres son oponentes dignas de una pelea, que a veces los hombres lloran más que las mujeres, que yo también me puedo depilar las cejas, que un helado de guanábana puede ser objeto de placer y deseo… la mujer no, que las mujeres son las que deciden cuándo, con quién y dónde quieren sexo, que el cabello largo no solo lo llevan las modelos…y que puedo ser amigo de un homosexual o de una lesbiana sin que el rosado se convierta en mi color favorito, entre muchas otras cosas que por ahora se me pueden escapar.
Pero, cuando comienzas a ver todo lo que yo vi comienzas a ser visto como alguien que jamás debió ser visto, entonces cuando hablas de una mujer con respeto y dignificando su quehacer o ayudando a que ella conozca sus derechos y los defienda, dejándote crecer el cabello, cogerte una moña, ponerte una balaca o hablando de “modo decente”, te puedes ganar terribles pedradas en la cabeza, insultos y calumnias a tu presencia, enemigos que por el solo hecho de ser como eres te restringen de alguna fiesta, de algún lugar, te señalan… A todos los lugares a los cuales iba, siempre había alguien que me miraba raro, y cosas como estas, en muchas ocasiones me hicieron dudar, quitarme la balaca e inclinar hacia el factor externo.
Pero aquí, en este preciso punto, es donde Huitaca, representado-a por alguno-a de sus integrantes fortaleció mi idea de que las personas van por las calles con una supuesta verdad en las manos, que insultan sin saber que es lo que insultan, que se niegan el dolor de una lagrima por el temor del que dirán, que no pueden oír más allá de una canción sin dejarse llevar por el son, que intimidan con armas a los- las demás por que no conocen palabras que los puedan defender y que han vivido toda su vida repitiendo el mismo ciclo que han visto desde que nacen hasta que mueren… y que esto se da por falta de oportunidades, de visión, por ignorancia del mundo que existe más allá de un billar o de una fiesta.
Es verdad que se tiene que sacrificar mucho cuando se quiere ser lo que uno quiere ser, pero se sacrifica más cuando eres como quieren que sea, o como crees que debes ser, y todo por estar al nivel, a la altura, en la moda, o simplemente siguiendo a un grupo de tontos-as que no saben ni quién demonios es lilith y de por que fue expulsada del paraíso…
Ahora, mira a tu alrededor, si eres mujer, si quieres seguir con el jueguito de la ollas y la cocina por que así te lo indican, o si tal vez lo que hizo Juana de Arco o Hipatia signifique algo para ti.
Si eres hombre y crees que beber, bailar y “tirar” es lo mejor del mundo, o si tal vez Martín Luther King, Oskar Schindler o Andy Warhol hicieron lo que quisieron sin importarles lo que dijeran de ellos.
Desde que hago parte de Huitaca, tengo conocimiento de quien puedo Ser, de quien quiero Ser.
Miller E. Ramírez Gaitán
Huitaca es una organización artística, cultural y popular de mujeres feministas a la que recientemente se han integrado hombres jóvenes. Nació en 1.993 en la localidad de Ciudad Bolívar un sector ubicado al sur de la ciudad de Bogotá. 








